COOPERATIVISMO Y NUEVO MODELO ENERGÉTICO

¿Sabías que en 1928 había más de 1000 pequeñas cooperativas eléctricas en España?. 

Las cooperativas tenemos una etiqueta de innovación social, somos la vanguardia de las formas de entender una empresa, sin desmerecer otras iniciativas privadas, ya sea porque ponemos en el centro a las personas, ya sea por haber demostrado mejor resiliencia ante las crisis, ya sea porque en nuestro ADN hay instaurados valores y principios con un alto componente social. Pero si entendemos el cooperativismo como propiedad comunitaria y trabajo colectivo, encontramos ejemplos en todas las culturas, pueblos y civilizaciones.

No será hasta la revolución industrial, siglo XVIII, cuando el cooperativismo adquiere un aspecto formal, y son las cooperativas de consumo las que alcanzan inicialmente más éxito, pero, ¿qué es una cooperativa de consumidores y usuario? Pues es un medio que tiene la ciudadanía para asegurarse unos bienes o servicios básicos. Ya en 1885 La Société de Coopératives de Consommation de France tuvo su primer congreso nacional y entre los impulsores estaba Charles Gides, uno de los maestros de la Economía Cooperativa. Gides decía: “el cooperativismo es un movimiento radicalmente popular, directamente nacido del pueblo y para su beneficio”.

El movimiento cooperativo se fue asentando en todas sus vertientes del mismo modo que sus principios, los cuales, de acuerdo a la actualización que fue aprobada en la Asamblea de la Alianza Cooperativa Internacional en Mánchester de 1995, quedaron del siguiente modo: –

  • Adhesión abierta y voluntaria: Las cooperativas son organizaciones voluntarias.
  • Participación activa: con responsabilidad ante la asamblea general, una persona, un voto.
  • Participación económica: Equidad y Compensación limitada.
  • Autonomía e independencia: asociarse sin hacerse dependiente, y sin responder a intereses externos.
  • Educación, entrenamiento e información: A socios, dirigentes y empleados. Pero también, informar a la comunidad sobre el cooperativismo.
  • Cooperación entre cooperativas: dando apoyo a las nuevas entidades.

Ejemplos muy actuales de cooperativismo de consumo y usuarios son el Cohousing, el Coworking, las cooperativas de consumo ecológico, las de telecomunicaciones, de movilidad sostenible, entre otras y, por supuesto, las cooperativas eléctricas.

Haciendo un poco de historia, en 1920 ya existían en nuestro país las grandes eléctricas del actual oligopolio, salvo Endesa (1944). La electricidad, siendo ya transportable no resultaba rentable llevarla a localidades pequeñas, de ahí que, en esa década, impulsadas por patronales o por otras iniciativas, muchas localidades crearon sus propias cooperativas para producir y distribuir electricidad, de tal modo que fueron más de 1000 las pequeñas cooperativas existentes. Así nació lo que sería la primera ola del cooperativismo eléctrico. Los años de postguerra, las restricciones y posteriormente las absorciones, algunas amigables, otras no tanto, derivaron en la actual concentración. A día de hoy quedan 25 de esas cooperativas, 15 de ellas en la Comunidad Valenciana, siendo la decana nuestra vecina ENERCOOP, de Crevillente.

Obviando el impulso que a nivel europeo tuvieron las cooperativas eléctricas tras la crisis del petróleo de los 70 y particularmente tras el desastre de Chernobyl en 1986, tenemos que remontarnos a 2010 para asistir el nacimiento de la segunda ola del cooperativismo eléctrico en España. Una cooperativa de Gerona, SOM ENERGÍA, inicia su incursión en la comercialización, siendo seguida por otras muchas, casi todas de ámbito autonómico, y así nacieron GOIENER en el País Vasco, NOSA ENERXÍA en Galicia, ECONACTIVA, ENERGÉTICA, MEGARA, LA CORRIENTE…y, como no,  LA SOLAR ENERGÍA en nuestra región. Todas ellas sin ánimo de lucro y con un componente de sostenibilidad y compromiso con el planeta reflejado en la gestión exclusiva de energías renovables. Casi todas ellas estamos agrupadas, de modo independiente, en torno a UNION RENOVABLES donde compartimos principios, experiencias y avanzamos juntas. Nuestro impacto en el sistema eléctrico aumenta día a día y ya alcanzamos entre todas 93.000 socios y socias, 142.000 puntos de suministro, 450 Gwh gestionados (1 GWh =1.000.000 de kwh), una facturación anual de 65 millones de € y, sobre todo, 75.000 toneladas de CO2 que hemos dejado de emitir a la atmósfera. Además de decenas de instalaciones individuales prosumidoras o de autoconsumo.

Los cambios legislativos: el autoconsumo colectivo, la derogación del impuesto al sol, y la Directiva Europea de Mercado Interior 2019/944  con su Reglamento 2019/943, incluidos en el llamado Paquete de Invierno, en cuyo considerando leemos: “Las comunidades ciudadanas de energía se consideran una categoría de cooperación ciudadana o de «agentes locales» que debe ser reconocida y protegida por el Derecho de la Unión”, suponen ya un impulso a la participación de las cooperativas en su actuación en todos los ciclos de la energía, creando entornos energéticos propios donde la ciudadanía se sitúe en el centro del sistema eléctrico. Sólo de este modo alcanzaremos una adecuada transición a un nuevo modelo energético. Por eso, desde estas líneas te animo, lector o lectora a acercarte a una de estas cooperativas y que participes en estos cambios sociales y ambientales tan necesarios y emocionantes.

Miguel Angel Mena (Director de La Solar Energía)

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