PARA LOS DE MI GENERACIÓN Y PARA LOS QUE VIENEN DETRÁS…

Estoy delante del ordenador dispuesto a trabajar un rato. He estado a primera hora de la mañana andando una hora y media aproximadamente, como intento hacer todos los días que puedo. He ido a esa maravilla pequeña que tenemos a las afueras de Murcia y que son los vestigios de un Palmeral que se podría ampliar sensiblemente y hacer del mismo un Palmeral mayor, un centro de disfrute, de ocio y de cultura.

Pero lo que he sentido cuando me acercaba a casa me impide ponerme directamente a trabajar sin compartir una reflexión.

Cuando andaba por la “Rotonda” he sentido en la boca los motivos por los cuales nuestro Ayuntamiento ha adoptado la decisión de que el transporte público en la zona metropolitana de Murcia sea gratuito durante unos días.
Esa sensación de que estaba respirando aire contaminado y que igualmente lo respiraran durante todo el día decenas de miles y miles de personas, de corta edad o mayores, embarazada o madres, enfermas o sanas, ….

Quienes hace algún tiempo superamos los cincuenta hemos hecho muy mal una cosa. Hemos disfrutado de grandes mejoras (sanidad, alimentación, educación, libertad, comunicación, constitución democrática, etc.), pero no hemos sido capaces de disminuir sensiblemente la desigualdad social. Nos hemos sentido dueños de la tierra y permitido que se la maltrate, pensando que soportaría cualquier precio exigido por el desarrollo. Nos hemos olvidado del mandato constitucional de proteger el medio y la salud. No hemos sabido exigir a nuestros representantes políticos que cumplieran sus obligaciones en estas materias. No hemos proclamado suficientemente que la defensa del medio ambiente es uno de los principales retos a que se enfrenta nuestra sociedad.

Pese a todo, aún estamos aquí y podemos aportar cosas. Tengo nietos y conozco a sus amigos, y tengo amigos con nietos. Creo que por ellos debemos destinar la mayor parte de nuestras energías futuras, los años que nos queden, en intentar permitirles que puedan vivir.

En el último mes y medio he oído o leído un mismo mensaje de personas a las que respeto profundamente (Paul Krugman, Amin Maalouf, Joaquín Araújo) advirtiendo que el tiempo de espera ha terminado. No se puede demorar ya la actuación frente a los efectos demoledores de un cambio climático acelerado por la contaminación desaforada provocada por el ser humano y principalmente por los países más desarrollados. Fijar horizontes en 2030 (no digamos en 2050) equivale a llegar tarde…o a no llegar. Y ese mensaje iba acompañado con la reflexión, ciertamente dura, de que solo una movilización social de gran envergadura, equiparable a las que provocaban las guerras, que aunara necesariamente esfuerzos de personas distintas, de jóvenes, adultos y mayores, podría evitar que traspasemos, en muy pocos años, la línea de lo irreversible, que nos aboque al precipicio.

Ceo que los responsables de las entidades públicas, que ostentan sus cargos por mera delegación representativa de los ciudadanos, deben focalizar esencialmente sus esfuerzos en adoptar medidas que supongan frenar drásticamente el cambio climático y la contaminación.

Es el momento de exigir actuaciones inmediatas. Medidas drásticas que eviten la contaminación del tráfico. Exijamos que se potencien radicalmente las energías alternativas. Plantación masiva de árboles. Que las terrazas de nuestras casas y edificios se conviertan en emisores de oxígeno y no de CO2. Que en nuestras plazas existan fuentes de agua que eviten las botellas de plástico. Que los plástico de solo un uso se eliminen. Que el transporte público no sea contaminante. Que las empresas inviertan lo necesario para ser sostenibles ecológicamente. Que se garantice la seriedad del reciclaje. Que los drenajes naturales de las lluvias se respeten, que el urbanismo sea sostenible…. Seguro que hay multitud de medidas que se pueden adoptar desde mañana mismo para evitar la necesidad obligatoria de que el transporte publica sea gratis en Murcia, aun cuando la energía que utiliza pueda seguir contaminando un aire que finalmente puede venir a nuestra ciudad.

Ante el gran reto al que nos enfrentamos, es alentador recordar algunos párrafos del discurso del Gran Dictador del Gran Chaplin:

“Vosotros, el pueblo, tenéis el poder. El poder de crear máquinas, el poder de crear felicidad. Vosotros, el pueblo, tenéis el poder de hacer esta vida libre y hermosa. De convertirla en una maravillosa aventura.
En nombre de la democracia, utilicemos ese poder actuando todos unidos. Luchemos por un mundo nuevo, digno y noble, que garantice a los hombres trabajo. Y dé a la juventud un futuro. Y a la vejez, seguridad.
…..

Luchemos por el mundo de la razón. Un mundo donde la ciencia, donde el progreso, nos conduzca a todos a la felicidad.
¡Soldados (-ciudadanos-), en nombre de la democracia (-y de la vida), debemos unirnos todos!

Alberto Nicolás Franco, Juez de lo Social

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