¿Qué son?
Las Comunidades Energéticas constituyen, junto con el autoconsumo, la gran oportunidad de acercar realmente la producción, consumo y control de la electricidad a las personas.
Imagina que tu comunidad de vecinos, barrio o polígono industrial puede beneficiarse colectivamente de las mismas instalaciones de generación de energía. Esto supondría un aprovechamiento de la capacidad de generación eléctrica, una mejora de la eficiencia energética, un desarrollo de sistemas de movilidad sostenible, beneficios medioambientales y sociales, oportunidades de inversión para ciudadanos y negocios locales… Y es que las CE son, principalmente, un concepto social, donde prima la gobernanza de ciudadanos, pymes y autoridades locales.

El papel de La Solar
Las Comunidades Energéticas están muy desarrolladas en otros países de nuestro entorno. En España, se crearon las Oficinas de Transformación Comunitaria (OTC), que sirven de apoyo y colaboración para la creación de estas comunidades ofreciendo una labor de asesoría administrativa, técnica y jurídica. Estas oficinas tienen como fecha de finalización septiembre de 2025.
Actualmente mantenemos un convenio con la OTC del Colegio de Ingenieros Técnicos Industriales de la Región de Murcia (COITIRM) y estamos en disposición de ayudar a crear Comunidades Enegéticas bajo acuerdos, tal y como estamos haciendo en Comunidad Energética de Cartagena y Murcia entre otras localidades y de atender a aquellas comunidades que quedan desatendidas una vez acabe la función de las OTC’s.
¡Cuidado con las Comunidades Fantasma!
Una Comunidad Energética no es un negocio creado por grandes eléctricas o fondos de inversión con fines puramente comerciales. A menudo, estas iniciativas se presentan como «comunidades», pero en realidad no están controladas por la ciudadanía ni generan beneficios sociales reales. Las llamamos «comunidades fantasma» porque utilizan el lenguaje y la apariencia de las comunidades energéticas, pero sin cumplir su esencia: la participación activa, el control local y el retorno directo para sus miembros y el entorno.
Estas falsas comunidades desvirtúan el modelo que promueven las directivas europeas, cuyo objetivo es empoderar a la ciudadanía, fomentar la participación local y acelerar la transición energética justa y democrática.






